Agrupación Para la Defensa del Paciente Psíquico de Lanzarote

EVOLUCIÓN Y CAMBIO

Publicado el martes, febrero 25, 2014

Un año más, el 10 de octubre se celebra el día de la salud mental.
El lema escogido este año es “Salud mental y física a lo largo de toda la vida”.
Dicho lema me trae a la mente el transcurrir del tiempo, pero no como algo mecánico y rutinario, sino como un proceso dinámico de evolución. A todos nos suceden cosas, tanto buenas como malas. En ocasiones consideramos que todo suceso nuevo es malo y querríamos que las cosas no cambiasen nunca, pero el cambio es algo inevitable y necesario.

A lo largo del tiempo se produce no sólo un crecimiento físico y mental sino también uno social. No sólo cambian nuestro tamaño y nuestras capacidades (un niño de 8 años presenta un desarrollo físico e intelectual mayor que uno de 4) sino también los distintos desafíos que la vida nos ofrece: Dos personas pueden tener la misma edad (20 años) y cualidades físicas y psíquicas similares, pero los estresores a los que se enfrentan pueden ser completamente diferentes cuando por ej. Uno de ellos está estudiando mientras vive en casa de sus padres y el otro está casado y con hijos.

La evolución de la personalidad y de las responsabilidades y privilegios ha ido cambiando desde un punto de vista social, de tal manera que en culturas antiguas la incorporación a la edad adulta se producía mucho antes y conforme aumentaba la edad aumentaba el respeto y el aprecio que la sociedad mostraba por sus mayores, llegando los ancianos a ser los miembros más respetados (el consejo de sabios, el “paterfamilias” los ancianos de la tribu…)
En nuestra sociedad actual sin embargo se ha prolongado la infancia de una manera importante, y los hijos permanecen en la casa con una serie de circunstancias parecidas hasta edades avanzadas: Las demandas sociales son similares a lo largo de la vida del estudiante, pero no es lo mismo pedir la “paga” a tus padres cuando tienes 8 años que cuando tienes 17.

Los conflictos que los deseos de autonomía e independencia, así como las diferentes pulsiones físicas y sexuales producen en nuestros adolescentes son bien conocidos por todos, y pueden tener su origen en esa descompensación entre sus capacidades (un hombre o una mujer completo en todos los sentidos) y las situaciones sociales en las que se mueve, dónde muchas veces ha conseguido los privilegios de su edad sin ninguno de los sacrificios y obligaciones que esta conlleva.

En el otro extremo del arco vital la medicina ha conseguido alargar los años de nuestra vida, pero socialmente se observa una falta de valoración de la figura del anciano. En nuestra moderna sociedad tecnológica cualquiera que no cambie y se mantenga permanentemente al día y. sobre todo, cualquiera que no sea productivo es muchas veces considerado como un elemento superfluo e incluso molesto.

¿Por qué se producen estas situaciones? Frecuentemente por nuestra resistencia al cambio.
Sólo 2 ejemplos: la adolescencia es una época dónde la consecución de mayor autonomía capacita al joven para formarse y experimentar con diversas posibilidades (música, deporte, ciencias, literatura, arte…) que le permitirían una mayor seguridad a la hora de tomar decisiones que afectaran a su futuro, (si quiere estudiar o trabajar, qué carrera o especialidad seguir…) La jubilación puede ser una época maravillosa dónde disfrutar de esos viajes, actividades o pequeños caprichos para los que no se disponía de tiempo previamente…
Podríamos, de la misma manera, hablar de los cambios, problemas y obligaciones que plantean otras etapas vitales (las primeras relaciones de pareja, la convivencia, los hijos, los nuevos trabajos, los cambios de ciudad…)
Son cambios no sólo muchas veces inevitables, sino incluso deseables para desarrollar una personalidad sana, completa y equilibrada.

Pero, para que así sea debemos prepararnos, pensar en las posibilidades (y problemas que también los tienen) de las nuevas etapas que vamos a afrontar y no empeñarnos en mantener nuestras viejas rutinas de siempre