Agrupación Para la Defensa del Paciente Psíquico de Lanzarote

Programa De Intervención Familiar

La familia es considerada en nuestra sociedad occidental el eje vertebral en el que se desarrolla y mueve la persona, es por ello que cuando uno de sus miembros es diagnosticado de una enfermedad mental grave, la familia percibe claramente que lo que le ocurre rebasa y sobrepasa los recursos de respuesta a las dificultades que conocía y utilizaba hasta ese momento. Siente que se pone en peligro su bienestar, las demandas generadas por la incertidumbre, el desasosiego que trae consigo la convivencia con la persona con enfermedad mental son muchas y dolorosas, aumentando los niveles de estrés que consiguientemente repercute en todos los miembros.

No debemos de olvidar que tras la reforma psiquiátrica en el año 1986 la familia pasó a desempeñar un papel fundamental en las labores de atención y cuidado de su familiar afectado y en la mayoría de las ocasiones recae en ellos prácticamente todo el peso del cuidado. Si además añadimos que los pacientes graves tienen redes de contacto social reducidas con muy pocos amigos o ninguno, su red social queda restringida por completo a sus familiares. Por este motivo el estrés y la tensión que resulta creciente entre una persona con discapacidad por enfermedad mental y sus familiares puede provocar en la familia unos niveles de alta emoción expresada, indicador de bajo nivel de salud en el entorno familiar.

El programa de Intervención Familiar nace de la necesidad de prestar una atención directa a los familiares de personas con discapacidad por enfermedad mental. La familia juega un papel clave en el desarrollo de la persona, y en el caso que nos ocupa, juega un papel no importante, sino esencial, es un pilar muy importante para el cuidado y la rehabilitación de las personas con enfermedad mental.

Por todo esto desde la Asociación vemos muy importante ofertar a las familias de un programa de intervención familiar bastante completo debido a las características particulares que tienen las personas con enfermedad mental y lo deteriorante que puede ser para el entorno familiar sino se dispone de las herramientas, asesoramiento y apoyo necesarios, ya que debemos de tener en cuenta que la enfermedad mental es el desorden de las ideas y de los sentimientos con trastornos graves del razonamiento, del comportamiento de la facultad de reconocer la realidad y de adaptarse a los retos normales de la vida.

La enfermedad mental hay que entenderla también como una restricción de la capacidad de una persona para desempeñar las funciones de la vida, en este sentido, se observa un deterioro o déficit en la realización de las mismas y en su constancia, no debemos olvidarnos de otras restricciones representadas en forma de barreras sociales o de oportunidades limitadas, para integrarse plenamente en la comunidad.

Así el programa de Intervención Familiar sirve para ofrecer a quien padece este mismo problema, la posibilidad de manifestarse, de aprender, de compartir experiencias, ayudándonos a vencer temores a reconocer más y mejor la enfermedad mental y a quienes la padecen. Siendo este un trabajo lento y prolongado en el tiempo. Todo ello avalado por un mejor desarrollo farmacológico, nuevas perspectivas y modelos de rehabilitación y un mejor interés social en la diversidad que procura mayores posibilidades de inserción laboral y participación en la comunidad.