Agrupación Para la Defensa del Paciente Psíquico de Lanzarote

LA ANOREXIA NERVIOSA

Publicado el martes, febrero 25, 2014

Suele ser el caso de una chica entre 12 y 18 años, rígida, muy responsable, perfeccionista, insegura de sí misma y bastante dependiente de los padres, que comienza una dieta para perder unos kilos que quizá realmente le sobren.

Poco a poco, su necesidad de adelgazar va siendo una obsesión que domina si vida.

Deja de comer, aumenta el ejercicio, toma laxantes y diuréticos, se provoca el vómito…

Todos se dan cuenta de su extrema delgadez, pero ella es la única que no la ve. Dice estar gorda o en peligro de engordar.

Cuando los familiares la llevan al médico, este diagnostica una “ANOREXIA NERVIOSA”.

Aunque inicialmente parece que el adelgazamiento extremo no repercute demasiado en ella, porque se suele mantener activa y dinámica, se ve que van haciéndose cada vez más críticas, más rígidas, con menos capacidad de relación con los demás…. al final quedan solas y atrapadas por una enfermedad.

La enfermedad se puede hacer muy grave y necesitar un tratamiento serio y complicado para salir de ella.

Por eso, debemos prevenir a las jóvenes, que adopten SIN OBSESIONARSE las medidas que marcan las modas para estar tiposas y bellas. SIN OBSESIONARSE, porque de no ser así, la situación puede llevarles a una de las enfermedades más graves y angustiosas de las jóvenes.

Los chicos, también pueden padecerla, pero solo hay uno por cada 10 chicas: la presión social de las modas y los tipos, es menor.

La cosa comienza como un cuidado del cuerpo, que se va haciendo más y más obsesivo, y termina convirtiéndose en una enfermedad hormonal, psíquica y general muy grave.

Se requiere un tratamiento muy especializado, donde generalmente tiene que intervenir psicólogos, psiquiatras, internistas y endocrinólogos.

La colaboración de la familia es fundamental, por lo que deben consultar con un especialista siempre que vean que en su casa aparece u caso de TRASTORNO DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA como este, lo mas pronto posible, antes de que la enfermedad se establezca con toda su fuerza destructiva.

¡Hasta la próxima, amigos…!