Agrupación Para la Defensa del Paciente Psíquico de Lanzarote

LA NAVIDAD

Publicado el martes, febrero 25, 2014

Un año más, se acerca la época de la Navidad, una de las más bonitas y, algunas veces, de las más difíciles del año.

Es una época de principios y de finales, porque se celebra, por un lado el nacimiento del niño-dios y por otro, el final de un año más. Existen pensamientos, planes, propósitos, para el nuevo año, pero al mismo tiempo, recuerdos y nostalgia de lo sucedido en el año anterior e incluso en otros años, porque ninguna fiesta y ninguna época del año tienen la capacidad de hacernos retroceder y pensar en los días de nuestra infancia como la Navidad.

Fiestas contradictorias, dónde la bondad y la solidaridad se mezclan y se confunden con el consumismo más desaforado (¿quién no ha dedicado un tiempo a plantearse que comprará para los regalos de Navidad?), dónde la alegría y las reuniones familiares se confunden con las grandes comilonas y las resacas que nos dejan 1 ó 2 días con mal cuerpo, dónde la emoción de los reencuentros se confunde con la emoción ante los recuerdos de los que ya no están con nosotros.

Desde el punto de vista de la Salud Mental la recomendación sería la de vivir las fiestas con tranquilidad.

En esta época del año se producen bastantes descompensaciones por el abandono de las citas o de los tratamientos que las fechas, con sus periodos vacacionales, sus viajes y desplazamientos, y los excesos tanto en horarios como en ingesta de alcohol (“¿una copa en estas fiestas para celebrar el año sí que me podré tomar eh, doctor?”) provocan.

Este consejo sirve no sólo para nuestros pacientes sino para todos nosotros: El tomarse con un poco de calma los gastos y las compras e intentar ser más tolerante con ese familiar que siempre nos ha caído gordo, ayudarán a que tengamos unas fiestas más felices.

No debemos perder de vista que lo importante no es comprar más o comer más o estar más tiempo de fiesta, sino reunirnos con los que queremos y nos quieren, disfrutar de los pequeños placeres de la convivencia, valorar no el precio ni la belleza, sino la intención y el cariño que existen en ese regalo que nos han hecho.

Preocuparnos más de las cosas realmente importantes y olvidar un poco lo simplemente material nos ayudará a vivir una Navidad mucho más sana.