Agrupación Para la Defensa del Paciente Psíquico de Lanzarote

PROBLEMAS DE MEMORIA

Publicado el martes, febrero 25, 2014

La prevalencia de las enfermedades de tipo demencial ha aumentado paralelamente al aumento de la expectativa vital. Una población más longeva presenta más susceptibilidad de sufrir enfermedades como el Alzheimer o la demencia vascular (afectación debida a infartos repetidos en el cerebro).
Las características clínicas de estas enfermedades consisten en una pérdida progresiva de memoria y capacidades cognitivas (lenguaje, inteligencia, juicio, capacidades de tipo operacional…) que van afectando todas las áreas de la persona y pueden llegar hasta una incapacidad total, con la persona encamada y dependiente incluso para las tareas más sencillas de la vida cotidiana.

Uno de los síntomas más tempranos en detectarse consiste en la afectación de la memoria, con pequeños despistes u olvidos que van incrementándose poco a poco hasta producir el cuadro al que nos referíamos antes.
En salud mental existen fundamentalmente dos cuadros que pueden producir síntomas similares.
Uno es la depresión: además de los síntomas en el ámbito afectivo existe un cuadro de lentitud, problemas de memoria y de procesamiento cognitivo que en ocasiones es indistinguible del inicio de una demencia y que recibe el nombre de pseudodemencia (falsa demencia) depresiva. Al mejorar la depresión el cuadro mejora y desaparece, volviendo el paciente a la normalidad, pero en personas alrededor de los 60 años podemos estar asistiendo al inicio de un Alzheimer.

El otro cuadro que quiero mencionar por su frecuencia es el problema de memoria que se produce en los cuadros ansioso-depresivos y de ansiedad. Es muy frecuente la queja del paciente que te dice que olvida constantemente donde dejó las cosas o que no recuerda las conversaciones que ha tenido o lo que alguien le ha dicho y acude preocupado de tener alguna afectación cerebral.

Normalmente la propia juventud de los pacientes descarta la existencia de un cuadro demencial, y es que el problema no se encuentra en el ámbito de la memoria sino en el ámbito de la concentración, o mejor dicho de la atención. La fuerte angustia con todas las molestias que causa, centra la atención del paciente, que preocupado por sus síntomas, por el malestar que sufre o por la posibilidad de sufrir una crisis de ansiedad no esta pendiente de lo que se le dice o de la que esta haciendo. Igual que un niño distraído en clase de matemáticas no es capaz de recordar luego lo que el profesor ha explicado, la persona enferma “olvida” (porque en realidad nunca ha tenido registrado) algo que le han dicho mientras no estaba escuchando. La reducción de la ansiedad permite al paciente desviar su atención de los síntomas y centrarse en los sucesos diarios volviendo en poco tiempo a su nivel de funcionamiento previo.