Agrupación Para la Defensa del Paciente Psíquico de Lanzarote

TRASTORNOS ADAPTATIVOS

Publicado el martes, febrero 25, 2014

Los psiquiatras, al hablar de la depresión, solemos referirnos a una serie de cuadros que evolucionan de forma espontánea: alguien se encuentra realizando su vida normal y comienza a encontrarse triste, cansado, con pérdida de apetito (en algunos casos aumento, comiendo de forma continua) con un cansancio permanente, sin querer salir, evitando relacionarse con la gente, dejando de lado las actividades que antes realizaba de forma rutinaria y que ahora le resultan extremadamente difíciles…Este tipo de cuadros reciben el nombre de ENDÓGENOS (es decir que tienen su origen en el interior).

Las personas que hablan de la depresión o de estar deprimidas, normalmente se refieren a un cuadro de tristeza, reactivo a algún suceso que ha sufrido (muerte de un ser querido, problemas económicos…). Los seres humanos no somos máquinas, tenemos sentimientos y reaccionamos ante las contrariedades sufridas. Estos cuadros corresponden a crisis vitales y no requieren tratamiento psiquiátrico.

Existen sin embargo ocasiones en que la presencia de un estresante externo desencadena un cuadro que ya no corresponde a la tristeza normal, sino que provoca síntomas de intensidad y duración parecidas a la de una depresión endógena, de un trastorno de ansiedad o algún otro cuadro psiquiátrico. Estos cuadros reciben el nombre de TRASTORNOS ADAPTATIVOS, y en ellos sí está indicado un tratamiento.

Es cada día más frecuente en las consultas la presencia de personas que refieren problemas de todo tipo: personal, sentimental, laboral… y acuden solicitando ayuda. Estas personas deben tener en cuenta que el tratamiento de estos cuadros no los soluciona por completo, porque, evidentemente, el hecho de acudir a un psiquiatra o psicólogo no elimina el estresante externo que desencadenó el cuadro: ruptura de pareja, o conflictos con su jefe, por ejemplo.

El tratamiento debe centrarse en capacitar al paciente lo más posible para que sea capaz de enfrentarse a su problema en las mejores condiciones (no en condiciones perfectas, normalmente no hay nada perfecto en la vida y en ocasiones, ésta es bastante injusta).
Hay que intentar por todos los medios que el paciente no se refugie en su papel de enfermo (lo que llamamos “ganancia secundaria”) y trate de evitar o retrasar ese afrontamiento, pues ello solo lograría prolongar y cronificar dicha situación, haciendo que cada vez sea más difícil de resolver.

Matías Ybarzabal
Psiquiatra